Dibujos, pinturas y algunas reflexiones. Detrás del muro es, básicamente, lo que está dentro de mi cabeza y lo que no suelo mostrar. Es una expresión de mí misma.
lunes, 17 de abril de 2017
Nadie puede herirte sin tu consentimiento.
Suelo decir que nadie puede herirte sin tu consentimiento. Es una frase que leí en un libro y me costó mucho tiempo entender. No significa que nada te duela, que nada te haga llorar o que nada te importe. Somos humanos y por lo tanto sentimos. Pero hay algo que la gente no suele entender: lo que pasa a tu alrededor, lo que crees que te hace daño, los problemas... eso no es lo que te afecta, sino lo que tú piensas sobre eso. Es nuestra interpretación de las cosas lo que nos hace sentir de una manera u otra. Te puede doler, pero es tu elección sufrir. Te puede hacer caer, pero es tu elección levantarte o seguir en el suelo. Somos responsables de lo que nos hiere. Responsables de cómo es nuestra vida, porque todo se trata de interpretación. Cada uno tiene la suya. Tu actitud, tu punto de vista, tu perspectiva. No puedes cambiar lo que otros digan, hagan o piensen. Pero si puedes cambiar tu forma de interpretarlo, de verlo. Si alguien te insulta o menosprecia es tu elección elegir si darle importancia o no dejar que te afecte. La última palabra la tienes tú. Eso es lo que significa "nadie puede herirte sin tu consentimiento".
La historia del bambú
Todo empieza con una pequeña semilla que poco a poco va echando sus raíces. Al cabo de poco tiempo puedes ver una pequeña caña que sobresale a la superficie. Y lo más curioso es que apenas crece en unos años. A lo mejor la ves y piensas que siempre será así de pequeña y débil, que nunca crecerá o que tardará demasiado. Pero hay algo que nadie ve. Algo ocurre escondido bajo tierra, en la oscuridad. Y es que en todo ese tiempo en el que apenas ha crecido por fuera, interiormente ha ido creciendo más y más sin que tú lo vieras. Sus raíces se han hecho cada vez más fuertes, más extensas. Y sólo cuando el bambú está preparado interiormente, es cuando crece exteriormente. Tan rápido, tan fuerte y tan alto que apenas puedes creerlo. Es tan resistente que es prácticamente imposible arrancarlo del suelo.
¿Deberías?
Deberías estudiar lo que tenga más salidas. Deberías creer en la religión que te impongan. Deberías callarte y acatar las reglas. Deberías mirar a otro lado y seguir con tu vida. Deberías dejarte de tonterías y trabajar en algo que no te gusta pero donde pagan bien. Deberías comprarte una casa bien grande y bonita. Deberías ir siempre bien arreglada para dar una buena imagen. Deberías dejar que tu jefe te menosprecie. Deberías tener modales y no gritar lo que te molesta. Deberías formar una familia. Deberías esperar y hacer todo lo que quieres hacer cuando seas vieja y ya no tengas ni ganas. Deberías ser normal. Deberías estar delgada.
Te voy a decir algo: NO DEBES. No le debes nada a nadie. Mucho menos si se trata de tu vida, de la única que tienes. No pierdas TU tiempo haciendo ninguno de esos 'deberías'. Si haces algo, hazlo porque tu quieres y no porque los demás digan que es lo que debes hacer. ¿Sabes por qué? Porque al fin y al cabo eres tú quien decide si quiere morir con una sonrisa o con una lágrima. Así que hazme el favor y vive tu vida de una puta vez, antes de que sea tarde.
Te voy a decir algo: NO DEBES. No le debes nada a nadie. Mucho menos si se trata de tu vida, de la única que tienes. No pierdas TU tiempo haciendo ninguno de esos 'deberías'. Si haces algo, hazlo porque tu quieres y no porque los demás digan que es lo que debes hacer. ¿Sabes por qué? Porque al fin y al cabo eres tú quien decide si quiere morir con una sonrisa o con una lágrima. Así que hazme el favor y vive tu vida de una puta vez, antes de que sea tarde.
domingo, 26 de junio de 2016
"Uno aprecia lo que tiene cuando lo pierde"
"Uno aprecia lo que tiene cuando lo pierde". Las personas con mente cerrada, hablo de esas que arrastran a los demás hacia las reglas sociales. "Vive y deja vivir" es algo que no se ve hoy en día. Las críticas están en todas partes. ¿Y la libertad? ¿La autenticidad y ser uno mismo? ¿Dónde ha quedado eso? Pienso que sólo realmente sabes apreciar la libertad y la autenticidad cuando te la quitan los demás o tú mismo. Cuando te oprimen hasta hacerte creer que no estás bien, que no encajas, que tienes que cambiar, que debes adaptarte y ser aceptado. Eso recibe el nombre de "presión social". Es un círculo vicioso en el cual entras y es difícil escapar. El culpable de gente odiándose a sí misma, de trastornos de la alimentación, de la auto lesión, del suicidio. Es como una prisión mental de alta seguridad. Es cierto que la crean otras personas, pero eres tú quien la construye, ladrillo a ladrillo. ¿Pero qué pasa cuando poco a poco comprendes que no es real? ¿Que sólo está en tu mente? ¿Que es tu vida la que está en juego y no la de los demás? ¿Estarías dispuesto a mantener en pie la prisión y seguir encerrado? ¡Por supuesto que no! Así que tú mismo creas el martillo para destruirla. Y lo haces, poco a poco, hasta que sólo quedan los restos. Eres libre, comprendes que todo está en tu cabeza. Puedes ser quien tú quieras, vivir tu vida para ti. Es entonces cuando te juras que no volverás a dejar que nadie te encierre. Esa sociedad que te hizo esclavo ahora es irrelevante. ¿Aprecias la libertad? No, en este punto no la aprecias, sino que la haces tuya. Tú eres la libertad y no dejarás que nadie te la arrebate. Por mucho que digan de ti y te critiquen, ahora sabes que es cierto: "Nadie puede herirte sin tu consentimiento".
martes, 24 de mayo de 2016
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


